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domingo, 13 de marzo de 2011

El saber no ocupa lugar.

A lo largo de los siglos, la Humanidad, ha recopilado su saber reflejándolo en distintos materiales escritorios con objeto de salvar del olvido esta información  y transmitirla a la  posteridad. Piedra, barro, papiro, pergamino o papel permitieron desarrollar esta tarea.  Monasterios, archivos y bibliotecas se convertirían en “casas del saber”, custodios de nuestra sabiduría, aglutinando en estanterías una multitud de legajos y tomos, reflejo de una portentosa actividad intelectual.
Sin embargo los tiempos cambian, los recursos informáticos y el desarrollo tecnológico experimentado durante el pasado siglo XX, ha permitido desarrollar medios y espacios más óptimos para conservar y proteger nuestro saber. La digitalización de documentos históricos o la utilización de procesadores de textos para la elaboración de un artículo por ejemplo, nos permiten la conservación y elaboración de un documento sin necesidad  de un material escritorio. Así mismo los  avances tecnológicos, nos proporcionan diferentes medios y fórmulas que evitan el uso de grandes espacios dedicados a albergar información, caso de un disco duro o un simple pen drive. Aún más, en la actualidad ha cambiado la tónica imperante en otras épocas de tal forma que el acceso a la información posee un carácter inmediato, siendo más amplio y llegando a poseer un coste marginal.
Hemos trasladado nuestra sabiduría al mundo virtual, nuestras amistades, nuestra vida cotidiana, llegando a construir y poseer una identidad digital. Internet nos permite acceder a un abanico de posibilidades innumerables, y el conocimiento de estos recursos  es fundamental para el desarrollo de nuestra práctica docente. ¿Por qué contentarnos con consultar una obra en una determinada biblioteca, cuando podemos acceder a un sinfín de títulos desde casa? ¿Por qué utilizar horas para buscar una información, cuando existen recursos para acceder a ella de forma inmediata? Preguntas como estas, reflejan la importancia de acercarnos y conocer las nuevas tecnologías y los recursos que nos proporcionan.
Necesitamos ser solventes informáticamente, pues en la actualidad es mucho más difícil encontrarnos informados, debido al avance del conocimiento humano en poco tiempo. Es por ello que necesitamos conocer los canales para acceder a la información, así como desarrollar una práctica que permita depurar dicha información, cerciorándonos de su veracidad y evitando un carácter sesgado.
Nunca mejor que hoy podremos afirmar como el saber no ocupa lugar, pero ¿estamos preparados para acceder  y hacer un buen uso de él?


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